Dulces angeles de ambarino canto
reabrigan el vergel de mi sendero
y escoltan con el ala bajo el manto
el místico deseo del pendenciero.
Yo vuelvo al trasnochar de esos ocasos
soberbio al tentativo de susu labios
y ávido de estar entre sus brazos
me finjo penitente a sus agravios.
No existe la mujer que me domine
y aunque ella me seduce y me condena
sus brazos no son fuego que calcine
Explayece mujer sin sentir pena
y en gotas de mi amor no se empecine
que estar sin mi cariño le envenena!!!
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