En tiempos de caballeros y dragones. . .
Doncella de hermosa cabellera vió
tierra media del legendario Arturo;
reyna que flecha y falda bien blandió
redentora del entonces reyno oscuro. . .
Malndrines, verdugos y truhanes
sucumbieron a la flecha justiciera;
incontables proezas de dragones
bautizaron a la reyna pendenciera.
La mirada falaz y ojos de gema
pantagruélica insigne pecadora;
centella que belleza, estratagema
fue, dos veces del amor conquistadora;
El rey de reyes cayo en sus brazos
tomo su mano y vivió para ella,
cada batalla partio en pedazos
a crueles villanos por su centella.
Mas hubo otro hombre que amo su encanto
y se hayó perdido entre sus enseres
falseó a su amigo y perdió su manto
por serguir el paso de sus placeres.
Lancelot vuelve antagónico,
Ginebra preciosa que nunca mueres
ya no hay Arturo ni ser canónico
que pueda alejarme de tus enseres. . .
No tiembla el hierro sino la mano
ke no hay espada ke sienta miedo
alze su arma y ke no sea en vano
y parta en pedazos el cielo entero. . .
Att. El agnóstico
martes, febrero 20, 2007
GINEBRA, La reyna guerrera
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