Hasta el mas sabio de los pecados
tiene en sus pies las dulces redes
no haga de mago de los pasados
e incline su manto ante las mujeres
Nadie es tan grande ni tan solemne
que en viva carne soporte alegre
de los martirios de las mujeres
ke el ke se escapa de sus placeres
solo y patetico pronto muere
El triste enjuga su fresca pena
maldiciendo a gritos este ser divino
cobrando caro a la mujer ajena
cual vil cobarde de placer mesquino
No hay un silicio mas puro y fino
ke el cuerpo ardiente de una mujer
ni nektar dulce ni amargo vino
ni fruto esplendido cual la mujer
Todo es dulzura de entre sus manos
no hay frio ni pena entre sus abrazos
hasta la bestia, se vuelve humano
Por ser la sábana de sus ocasos
Nadie es inmune a sus enseres
todos caemos entre sus redes
sea usted elogio de las mujeres
y ante ellas ¡calle!!! que son mujeres. . .
lunes, julio 31, 2006
Arrodillaos ante el divino ser de sus placeres. . .
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